FUNDAMENTO

Según el economista “hereje” chileno Manfred MaxNeef, las necesidades humanas son las mismas en todas las épocas y culturas. Lo que sí cambia de una época a otra (y de una cultura a otra) es la forma de satisfacerlas. Las necesidades identificadas son nueve: subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad e identidad. La música tiene relación con varias de esas necesidades humanas.

Con la subsistencia, al relacionarse con el descanso y la salud mental.
Con la necesidad de afecto, al sustentar espacios de encuentro, permitir en ellos la expresión de emociones, pilares de la amistad. Con la de entendimiento, al promover la curiosidad, la disciplina y los ámbitos de interacción formativa. Con la del ocio, al justificar el uso del tiempo libre y la realización de espectáculos o acompañar nuestra privacidad.

Con la de Creación, para los que descubren y desarrollan habilidades en el canto, algún instrumento o la danza.
Para con la de libertad, para los que llegan a ser rebeldes y audaces. Y, por último, con la identidad: porque anima los sentimientos de pertenencia y autoestima (en este orden) porque constituye un símbolo, un lenguaje o un valor para determinados grupos, generando ámbito de contención (muy importante en los jóvenes), porque favorece el conocimiento propio y del otro; y porque cumple un rol constituyente en la memoria histórica de los pueblos.

Teniendo en cuenta estos enunciados, LUZ PARA MUNDOS REMOTOS pretende contribuir al desarrollo de la capacidad de audición atenta de la música del mundo, en sus eventuales y oportunos oyentes.

Río Colorado, Río Negro, mayo 2006.

JORGE DALTO-ARGENTINA

 

Jorge Dalto no fue simplemente un pianista; fue el arquitecto de un puente invisible entre el pulso del tango argentino y la efervescencia del jazz neoyorquino. Su legado se define por una elegancia rítmica que lograba lo imposible: sonar sofisticado y visceral al mismo tiempo.

Dalto alcanzó la inmortalidad sonora al convertirse en la mano derecha de George Benson. Fue su piano el que cimentó el éxito global de "This Masquerade", donde su solo no solo complementa la voz de Benson, sino que establece un nuevo estándar para el smooth jazz con tintes latinos.

Su carrera fue un desfile de gigantes. Desde su dirección musical para el Gato Barbieri hasta sesiones con Tito Puente y Grover Washington Jr., Dalto inyectó una sensibilidad armónica única en cada proyecto.

Supo traducir la melancolía del Cono Sur al lenguaje del funk y el fusion.

Fue pieza clave en la escena del Latin Jazz de los 70 y 80, aportando una técnica clásica refinada a los ritmos afrocubanos.

Su partida prematura en 1987 dejó un vacío en la música de fusión, pero su obra permanece como una cátedra abierta sobre cómo integrar identidades culturales sin perder la esencia. Dalto no solo tocó el piano; le dio al jazz una nueva ciudadanía.