FUNDAMENTO

Según el economista “hereje” chileno Manfred MaxNeef, las necesidades humanas son las mismas en todas las épocas y culturas. Lo que sí cambia de una época a otra (y de una cultura a otra) es la forma de satisfacerlas. Las necesidades identificadas son nueve: subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad e identidad. La música tiene relación con varias de esas necesidades humanas.

Con la subsistencia, al relacionarse con el descanso y la salud mental.
Con la necesidad de afecto, al sustentar espacios de encuentro, permitir en ellos la expresión de emociones, pilares de la amistad. Con la de entendimiento, al promover la curiosidad, la disciplina y los ámbitos de interacción formativa. Con la del ocio, al justificar el uso del tiempo libre y la realización de espectáculos o acompañar nuestra privacidad.

Con la de Creación, para los que descubren y desarrollan habilidades en el canto, algún instrumento o la danza.
Para con la de libertad, para los que llegan a ser rebeldes y audaces. Y, por último, con la identidad: porque anima los sentimientos de pertenencia y autoestima (en este orden) porque constituye un símbolo, un lenguaje o un valor para determinados grupos, generando ámbito de contención (muy importante en los jóvenes), porque favorece el conocimiento propio y del otro; y porque cumple un rol constituyente en la memoria histórica de los pueblos.

Teniendo en cuenta estos enunciados, LUZ PARA MUNDOS REMOTOS pretende contribuir al desarrollo de la capacidad de audición atenta de la música del mundo, en sus eventuales y oportunos oyentes.

Río Colorado, Río Negro, mayo 2006.

DINO SALUZZI Y ANJA LECHNER - ARGENTINA, ALEMANIA


Dino Saluzzi, una de las figuras más importantes en la música contemporánea, nació en Campo Santo en el norte de Argentina y encabezó su primer grupo a los 14 años de edad. Empezó a tocar profesionalmente mientras estudiaba en Buenos Aires, donde también conoció y se hizo amigo de Astor Piazzolla, quien en ese momento se encontraba en el proceso de desarrollar el “tango nuevo”.

En 1956, Saluzzi regresó a la provincia de Salta para concentrarse en sus composiciones, a las que incorporó de manera deliberada elementos de la música folklórica.

Anja Lechner estudió con Jan Polasek, Heinrich Schiff y János Starker. Es la violonchelista del Cuarteto Rosamunde desde su fundación en 1992. El cuarteto irrumpió en la escena internacional con presentaciones en festivales y, particularmente con grabaciones para ECM.
En sus recitales como solista Lechner pone también énfasis en la música contemporánea. Esto ha derivado en interpretaciones de obras de los compositores Valentin Silvestrov y Tigran Mansurian entre otros, así como colaboraciones musicales que requieren de destreza interpretativa.

Saluzzi y Anja Lechner grabaron el año 2006  «Ojos Negros», música de cámara con raíces inspiradas en tradiciones argentinas. El CD pone el énfasis en las composiciones finamente elaboradas de Dino Saluzzi y le agrega el hermoso tango de antaño de Vicente Greco que es el nombre que le da título al álbum. Interacción e improvisación también juegan roles en esta grabación que es el resultado de seis años de conciertos a dúo así como diez años de colaboración entre el maestro del bandoneón Saluzzi y el Cuarteto Rosamunde, del cual la chelista Anja Lechner es miembro fundador. Ellos se han tomado su tiempo para hacer las cosas bien.

Siendo originalmente de formación clásica, el interés de Anja Lechner por el tango data de hace algunos 25 años, cuando formó un dúo con el pianista Peter Ludwig para tocar sus interpretaciones alemanas del género musical. Anja ofreció sus primeros conciertos en Argentina a principios de los años ochenta y se propuso ir a la búsqueda de los grandes maestros del tango. Sin embargo, encontró a Dino Saluzzi por primera vez en un concierto en Munich donde él tocaba el bandoneón como solista. “Él estaba interpretando una música que era verdaderamente suya». «Cuando finalmente empezamos a tocar juntos puedo decir que entré en un mundo nuevo”.

El trabajo conjunto ha sido un proceso gradual de ser más libres, lo que da como resultado una música muy integrada. Saluzzi elogia la dedicación de la chelista y su independencia estilística: “Anja se ha vuelto parte de la música sin perder su propia identidad. Yo creo que esto es muy importante. Ella no trata de imitar a los músicos de tango. Ella tiene su propio sonido y personalidad, y esto hace que nuestro proyecto conjunto sea más rico culturalmente”.