En 1956, Saluzzi regresó a la provincia de Salta para
concentrarse en sus composiciones, a las que incorporó de manera deliberada elementos
de la música folklórica.
Anja Lechner estudió con Jan Polasek, Heinrich Schiff y
János Starker. Es la violonchelista del Cuarteto Rosamunde desde su fundación
en 1992. El cuarteto irrumpió en la escena internacional con presentaciones en
festivales y, particularmente con grabaciones para ECM.
En sus recitales como solista Lechner pone también énfasis
en la música contemporánea. Esto ha derivado en interpretaciones de obras de
los compositores Valentin Silvestrov y Tigran Mansurian entre otros, así como
colaboraciones musicales que requieren de destreza interpretativa.
Saluzzi y Anja Lechner grabaron el año 2006 «Ojos Negros», música de cámara con raíces
inspiradas en tradiciones argentinas. El CD pone el énfasis en las
composiciones finamente elaboradas de Dino Saluzzi y le agrega el hermoso tango
de antaño de Vicente Greco que es el nombre que le da título al álbum.
Interacción e improvisación también juegan roles en esta grabación que es el
resultado de seis años de conciertos a dúo así como diez años de colaboración
entre el maestro del bandoneón Saluzzi y el Cuarteto Rosamunde, del cual la
chelista Anja Lechner es miembro fundador. Ellos se han tomado su tiempo para
hacer las cosas bien.
Siendo originalmente de formación clásica, el interés de
Anja Lechner por el tango data de hace algunos 25 años, cuando formó un dúo con
el pianista Peter Ludwig para tocar sus interpretaciones alemanas del género
musical. Anja ofreció sus primeros conciertos en Argentina a principios de los
años ochenta y se propuso ir a la búsqueda de los grandes maestros del tango.
Sin embargo, encontró a Dino Saluzzi por primera vez en un concierto en Munich
donde él tocaba el bandoneón como solista. “Él estaba interpretando una música
que era verdaderamente suya». «Cuando finalmente empezamos a tocar juntos puedo
decir que entré en un mundo nuevo”.
El trabajo conjunto ha sido un proceso gradual de ser más
libres, lo que da como resultado una música muy integrada. Saluzzi elogia la
dedicación de la chelista y su independencia estilística: “Anja se ha vuelto
parte de la música sin perder su propia identidad. Yo creo que esto es muy
importante. Ella no trata de imitar a los músicos de tango. Ella tiene su
propio sonido y personalidad, y esto hace que nuestro proyecto conjunto sea más
rico culturalmente”.



