Lilián Saba es una de las voces más sofisticadas y esenciales del piano
argentino contemporáneo. Su música no se limita a interpretar el folklore; lo reconstruye desde una formación académica rigurosa y una
sensibilidad popular profunda.
Su estilo se caracteriza por una "vanguardia silenciosa": no
busca el choque rupturista, sino la evolución orgánica de las formas
tradicionales (zamba, chacarera, chamamé) hacia un lenguaje de cámara moderno.
Bajo la influencia de maestros como Manolo Juárez, Saba trata al piano
no solo como instrumento solista, sino como un ensamble armónico complejo. Su
toque combina la precisión del conservatorio con el "mugre" y el
swing necesario para que el folklore respire y sea auténtico.
Juega con la birritmia, cambia tonalidades y entra y sale de las
estructuras rítmicas con una fluidez que recuerda al jazz, pero manteniendo
siempre el "olor a tierra" y la conexión con el paisaje argentino.
Su impacto trasciende el escenario. A través de proyectos como Cajita de Música Argentina, ha codificado el lenguaje
de la música de raíz para las nuevas generaciones, estableciendo un puente
entre la tradición oral y la escritura técnica.