FUNDAMENTO

Según el economista “hereje” chileno Manfred MaxNeef, las necesidades humanas son las mismas en todas las épocas y culturas. Lo que sí cambia de una época a otra (y de una cultura a otra) es la forma de satisfacerlas. Las necesidades identificadas son nueve: subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad e identidad. La música tiene relación con varias de esas necesidades humanas.

Con la subsistencia, al relacionarse con el descanso y la salud mental.
Con la necesidad de afecto, al sustentar espacios de encuentro, permitir en ellos la expresión de emociones, pilares de la amistad. Con la de entendimiento, al promover la curiosidad, la disciplina y los ámbitos de interacción formativa. Con la del ocio, al justificar el uso del tiempo libre y la realización de espectáculos o acompañar nuestra privacidad.

Con la de Creación, para los que descubren y desarrollan habilidades en el canto, algún instrumento o la danza.
Para con la de libertad, para los que llegan a ser rebeldes y audaces. Y, por último, con la identidad: porque anima los sentimientos de pertenencia y autoestima (en este orden) porque constituye un símbolo, un lenguaje o un valor para determinados grupos, generando ámbito de contención (muy importante en los jóvenes), porque favorece el conocimiento propio y del otro; y porque cumple un rol constituyente en la memoria histórica de los pueblos.

Teniendo en cuenta estos enunciados, LUZ PARA MUNDOS REMOTOS pretende contribuir al desarrollo de la capacidad de audición atenta de la música del mundo, en sus eventuales y oportunos oyentes.

Río Colorado, Río Negro, mayo 2006.

INVISIBLE-ARGENTINA

 

Invisible se formó a finales de 1973 por Luis Alberto Spinetta (guitarra y voz), junto a la base rítmica de Pappo's Blues: Carlos Alberto "Macho" Rufino (bajo) y Héctor "Pomo" Lorenzo (batería). Nació como un trío de severa disciplina de ensayo, en contraste con la furia caótica de Pescado Rabioso. En 1976, para su último álbum, se expandió a cuarteto con la incorporación del joven guitarrista Tomás Gubitsch.

La banda se disolvió a principios de 1977 en la cumbre de su éxito comercial y artístico, tras llenar dos estadios Luna Park.

Introdujeron al rock nacional estructuras complejas con compases de tiempo irregular y una pulcritud técnica inédita. El sonido mutó del rock elíptico y abstracto de sus inicios hacia una fusión de jazz-rock de alta escuela.

Con El jardín de los presentes, la banda conectó el rock con la identidad urbana de Buenos Aires, asimilando la influencia de Astor Piazzolla. La inclusión del bandoneón de Rodolfo Mederos y Juan José Mosalini redefinió el sonido porteño de los setenta.

Frente al quiebre institucional de 1976 en Argentina, la lírica de Spinetta mutó de la abstracción existencial e inspirada en Jung a una melancolía urbana cruda. Canciones como "Las golondrinas de Plaza de Mayo" y "Los libros de la buena memoria" operaron como crónicas veladas del contexto represivo.