FUNDAMENTO

Según el economista “hereje” chileno Manfred MaxNeef, las necesidades humanas son las mismas en todas las épocas y culturas. Lo que sí cambia de una época a otra (y de una cultura a otra) es la forma de satisfacerlas. Las necesidades identificadas son nueve: subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad e identidad. La música tiene relación con varias de esas necesidades humanas.

Con la subsistencia, al relacionarse con el descanso y la salud mental.
Con la necesidad de afecto, al sustentar espacios de encuentro, permitir en ellos la expresión de emociones, pilares de la amistad. Con la de entendimiento, al promover la curiosidad, la disciplina y los ámbitos de interacción formativa. Con la del ocio, al justificar el uso del tiempo libre y la realización de espectáculos o acompañar nuestra privacidad.

Con la de Creación, para los que descubren y desarrollan habilidades en el canto, algún instrumento o la danza.
Para con la de libertad, para los que llegan a ser rebeldes y audaces. Y, por último, con la identidad: porque anima los sentimientos de pertenencia y autoestima (en este orden) porque constituye un símbolo, un lenguaje o un valor para determinados grupos, generando ámbito de contención (muy importante en los jóvenes), porque favorece el conocimiento propio y del otro; y porque cumple un rol constituyente en la memoria histórica de los pueblos.

Teniendo en cuenta estos enunciados, LUZ PARA MUNDOS REMOTOS pretende contribuir al desarrollo de la capacidad de audición atenta de la música del mundo, en sus eventuales y oportunos oyentes.

Río Colorado, Río Negro, mayo 2006.

MERCEDES SOSA-ARGENTINA


 Hay voces que no pertenecen al tiempo cronológico, sino a la geografía profunda de los pueblos. Mercedes Sosa (1935-2009) , "la Negra", fue más que una intérprete; fue una cartografía viviente donde América Latina encontró su reflejo más honesto. Su arte, surgido de la tierra tucumana, no solo fue un ejercicio de belleza, sino una respuesta fundamental a las necesidades humanas más urgentes.

 Mercedes Sosa operó como una realizadora absoluta de la identidad y la protección. Su garganta no buscaba el aplauso efímero, sino el refugio de los desamparados. Al cantar a los invisibles, a los trabajadores de la tierra y a los poetas silenciados, otorgó protección simbólica a través de la memoria: cantar era, en sus manos, un acto de salvaguarda contra la barbarie del olvido.

 Su participación en el movimiento del "Nuevo Cancionero" fue una forma de participación política y social que trascendió la música. Entendió que el entendimiento surge cuando la cultura deja de ser un adorno y se convierte en una herramienta de autoconocimiento.