FUNDAMENTO

Según el economista “hereje” chileno Manfred MaxNeef, las necesidades humanas son las mismas en todas las épocas y culturas. Lo que sí cambia de una época a otra (y de una cultura a otra) es la forma de satisfacerlas. Las necesidades identificadas son nueve: subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad e identidad. La música tiene relación con varias de esas necesidades humanas.

Con la subsistencia, al relacionarse con el descanso y la salud mental.
Con la necesidad de afecto, al sustentar espacios de encuentro, permitir en ellos la expresión de emociones, pilares de la amistad. Con la de entendimiento, al promover la curiosidad, la disciplina y los ámbitos de interacción formativa. Con la del ocio, al justificar el uso del tiempo libre y la realización de espectáculos o acompañar nuestra privacidad.

Con la de Creación, para los que descubren y desarrollan habilidades en el canto, algún instrumento o la danza.
Para con la de libertad, para los que llegan a ser rebeldes y audaces. Y, por último, con la identidad: porque anima los sentimientos de pertenencia y autoestima (en este orden) porque constituye un símbolo, un lenguaje o un valor para determinados grupos, generando ámbito de contención (muy importante en los jóvenes), porque favorece el conocimiento propio y del otro; y porque cumple un rol constituyente en la memoria histórica de los pueblos.

Teniendo en cuenta estos enunciados, LUZ PARA MUNDOS REMOTOS pretende contribuir al desarrollo de la capacidad de audición atenta de la música del mundo, en sus eventuales y oportunos oyentes.

Río Colorado, Río Negro, mayo 2006.

ROSITA QUIROGA-ARGENTINA

 

Nacida en el barrio porteño de La Boca el 16 de enero de 1896, Rosita Quiroga es una de las figuras más fascinantes y revolucionarias de la Guardia Vieja del tango. En una época en la que el género vocal femenino estaba dominado por voces líricas o impostadas que imitaban la zarzuela, ella irrumpió con la autenticidad cruda de la calle, el habla barrial y un tono arrabalero que anticipó el estilo confesional de las grandes cantoras posteriores.

En 1923, se convirtió en la primera artista en grabar un disco para el sello Víctor en Argentina (inaugurando la mítica serie de grabaciones eléctricas y acústicas del sello en el país con los temas La tipa y Stnislao).

No solo fue una intérprete dotada de un fraseo único, sino que también se animó a componer (firmando tangos como Crcl y La musa mistonguera) y fue una de las primeras mujeres en acompañarse a sí misma con la guitarra en un ambiente dominado históricamente por hombres.

 Su búsqueda estética rescató el lunfardo sin caer en la caricatura, dándole voz a los sectores marginales y obreros de Buenos Aires con una sensibilidad moderna y descarnada. Rosita Quiroga no cantaba al tango: lo vivía, lo respiraba y lo transformaba en un documento social de su tiempo.