FUNDAMENTO

Según el economista “hereje” chileno Manfred MaxNeef, las necesidades humanas son las mismas en todas las épocas y culturas. Lo que sí cambia de una época a otra (y de una cultura a otra) es la forma de satisfacerlas. Las necesidades identificadas son nueve: subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad e identidad. La música tiene relación con varias de esas necesidades humanas.

Con la subsistencia, al relacionarse con el descanso y la salud mental.
Con la necesidad de afecto, al sustentar espacios de encuentro, permitir en ellos la expresión de emociones, pilares de la amistad. Con la de entendimiento, al promover la curiosidad, la disciplina y los ámbitos de interacción formativa. Con la del ocio, al justificar el uso del tiempo libre y la realización de espectáculos o acompañar nuestra privacidad.

Con la de Creación, para los que descubren y desarrollan habilidades en el canto, algún instrumento o la danza.
Para con la de libertad, para los que llegan a ser rebeldes y audaces. Y, por último, con la identidad: porque anima los sentimientos de pertenencia y autoestima (en este orden) porque constituye un símbolo, un lenguaje o un valor para determinados grupos, generando ámbito de contención (muy importante en los jóvenes), porque favorece el conocimiento propio y del otro; y porque cumple un rol constituyente en la memoria histórica de los pueblos.

Teniendo en cuenta estos enunciados, LUZ PARA MUNDOS REMOTOS pretende contribuir al desarrollo de la capacidad de audición atenta de la música del mundo, en sus eventuales y oportunos oyentes.

Río Colorado, Río Negro, mayo 2006.

ARTO TUNCBPYACIYAN-TURQUIA

 

Arto Tunçboyacıyan es un multiinstrumentista, vocalista y compositor de ascendencia armenia nacido en Estambul, Turquía, en 1957. Su figura es fundamental para entender la evolución de las músicas de raíz de Anatolia y el Cáucaso, cruzadas de forma audaz con el jazz contemporáneo y la vanguardia.

Lejos de encasillarse en los moldes académicos, la búsqueda estética de Arto se ancla en la idea de que la música es un lenguaje humano universal que trasciende fronteras geopolíticas. Domina la percusión con un enfoque profundamente orgánico y personal, utilizando tanto instrumentos tradicionales —como el bular o el sazabo— como objetos cotidianos y su propia voz, que maneja más como un instrumento de texturas y lamentos que como un vehículo de letras estrictas.

A lo largo de su trayectoria ha colaborado con luminarias del jazz y el folk global como Al Di Meola, Joe Zawinul y Paul Winter, y ha dejado su huella en proyectos de enorme repercusión como el cuarteto instrumental Night Ark y el proyecto experimental Serart (junto a Serj Tankian de System of a Down). Sin embargo, su proyecto más emblemático es la Armenian Navy Band, una agrupación con la que reinterpreta la música popular armenia desde una óptica libre, urbana y rupturista —una ironía poética, dado que Armenia es un país sin salida al mar—. Escuchar a Arto Tunçboyacıyan es adentrarse en un territorio donde la memoria ancestral respira al ritmo de la improvisación más absoluta.