Hablar de Vicenç Montoliu i Massana,
mundialmente conocido como Tete Montoliu, no es
solo hablar del mejor pianista de jazz que ha dado España; es hablar de un
músico que se sentó a la mesa de los grandes tótems del género y fue tratado
como un igual.
Si algo definía a Tete era su velocidad endiablada
y una mano izquierda que funcionaba con la precisión de un reloj suizo. Su
estilo no era precisamente minimalista; le gustaba llenar el espacio, pero
siempre con sentido.
Aunque su lenguaje era el jazz americano más puro, Tete nunca ocultó sus
raíces. Fue capaz de fusionar el jazz con la canción catalana (inolvidables sus
versiones de Serrat) y con el bolero, dándoles una sofisticación armónica
única.
Se convirtió en el pianista de cabecera de muchos músicos americanos que
venían a Europa buscando refugio y mejores condiciones, consolidándose como el
"pianista de los músicos".
"El jazz es para mí la música de la libertad. En el escenario, no hay colores ni oscuridad, solo sonido."
Tete Montoliu no era un pianista de jazz español; era un pianista de jazz universal que nació en Barcelona. Su
herencia es una mezcla de rigor clásico, pasión por el swing y una honestidad brutal frente al teclado. Murió
en 1997.
