FUNDAMENTO

Según el economista “hereje” chileno Manfred MaxNeef, las necesidades humanas son las mismas en todas las épocas y culturas. Lo que sí cambia de una época a otra (y de una cultura a otra) es la forma de satisfacerlas. Las necesidades identificadas son nueve: subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad e identidad. La música tiene relación con varias de esas necesidades humanas.

Con la subsistencia, al relacionarse con el descanso y la salud mental.
Con la necesidad de afecto, al sustentar espacios de encuentro, permitir en ellos la expresión de emociones, pilares de la amistad. Con la de entendimiento, al promover la curiosidad, la disciplina y los ámbitos de interacción formativa. Con la del ocio, al justificar el uso del tiempo libre y la realización de espectáculos o acompañar nuestra privacidad.

Con la de Creación, para los que descubren y desarrollan habilidades en el canto, algún instrumento o la danza.
Para con la de libertad, para los que llegan a ser rebeldes y audaces. Y, por último, con la identidad: porque anima los sentimientos de pertenencia y autoestima (en este orden) porque constituye un símbolo, un lenguaje o un valor para determinados grupos, generando ámbito de contención (muy importante en los jóvenes), porque favorece el conocimiento propio y del otro; y porque cumple un rol constituyente en la memoria histórica de los pueblos.

Teniendo en cuenta estos enunciados, LUZ PARA MUNDOS REMOTOS pretende contribuir al desarrollo de la capacidad de audición atenta de la música del mundo, en sus eventuales y oportunos oyentes.

Río Colorado, Río Negro, mayo 2006.

ANNA MARIA JOPEK-POLONIA

 

Anna Maria Jopek representa un fenómeno excepcional en la música contemporánea, donde la disciplina de la formación clásica, la libertad del jazz y la profundidad del folclore polaco convergen en una propuesta de una sofisticación técnica abrumadora.

Nacida en Varsovia en el seno de una familia de profunda raigambre artística ,su camino estuvo marcado desde el inicio por la excelencia académica. Graduada como pianista en la Academia Chopin de Varsovia y perfeccionada en la Escuela de Música de Manhattan, Jopek no es solo una intérprete, sino una intelectual de la música que complementa su visión artística con una licenciatura en Filosofía.

Su trayectoria pública tomó un impulso internacional tras su participación en Eurovisión en 1997. Uno de sus hitos más significativos ocurrió en 2002 con el lanzamiento de Upojenie, una colaboración histórica con el guitarrista Pat Metheny. En este trabajo, Jopek no solo interpretó temas del guitarrista, sino que los dotó de una identidad eslava única, demostrando que el jazz podía hablar polaco con una naturalidad asombrosa.

Su capacidad para fusionar el minimalismo con grandes arreglos orquestales, o para dialogar con tradiciones tan distantes como el fado portugués o la música japonesa, la posiciona como una artista transcultural definitiva.