FUNDAMENTO

Según el economista “hereje” chileno Manfred MaxNeef, las necesidades humanas son las mismas en todas las épocas y culturas. Lo que sí cambia de una época a otra (y de una cultura a otra) es la forma de satisfacerlas. Las necesidades identificadas son nueve: subsistencia, protección, entendimiento, participación, ocio, creación, libertad e identidad. La música tiene relación con varias de esas necesidades humanas.

Con la subsistencia, al relacionarse con el descanso y la salud mental.
Con la necesidad de afecto, al sustentar espacios de encuentro, permitir en ellos la expresión de emociones, pilares de la amistad. Con la de entendimiento, al promover la curiosidad, la disciplina y los ámbitos de interacción formativa. Con la del ocio, al justificar el uso del tiempo libre y la realización de espectáculos o acompañar nuestra privacidad.

Con la de Creación, para los que descubren y desarrollan habilidades en el canto, algún instrumento o la danza.
Para con la de libertad, para los que llegan a ser rebeldes y audaces. Y, por último, con la identidad: porque anima los sentimientos de pertenencia y autoestima (en este orden) porque constituye un símbolo, un lenguaje o un valor para determinados grupos, generando ámbito de contención (muy importante en los jóvenes), porque favorece el conocimiento propio y del otro; y porque cumple un rol constituyente en la memoria histórica de los pueblos.

Teniendo en cuenta estos enunciados, LUZ PARA MUNDOS REMOTOS pretende contribuir al desarrollo de la capacidad de audición atenta de la música del mundo, en sus eventuales y oportunos oyentes.

Río Colorado, Río Negro, mayo 2006.

MARLUI MIRANDA-BRASIL

 

Si pensás que la música de Brasil es solo samba y bossa nova, te falta conocer a Marlui Miranda. Nacida en Fortaleza en 1949, esta cantante, guitarrista y antropóloga es una de las mentes más brillantes y disruptivas de la cultura latinoamericana, encargada de conectar el pasado ancestral con el futuro del sonido.

Aunque se formó en el ambiente urbano de Río de Janeiro estudiando arquitectura y guitarra clásica, en los años 70 su brújula artística cambió de forma radical. Fascinada por la riqueza de los pueblos originarios de la Amazonia, decidió internarse en la selva. Convivió con comunidades como los Yanomami, aprendió sus lenguas y tradiciones, para generar un diálogo vivo. Marlui entendió que esos cantos sagrados y rítmicas complejas encajaban perfectamente con el jazz, el minimalismo y la música experimental.

El Debut (1979),  con su disco Olho d'Água se plantó en la escena mostrando una voz profunda, una guitarra impecable y una sensibilidad folclórica única. La Obra Cumbre (1995): En Ihu,  Todos os Sons, adaptó cantos indígenas tradicionales usando arreglos modernos, percusiones potentes y la colaboración de monstruos como Gilberto Gil y Hermeto Pascoal. El resultado es un álbum místico, potente y futurista.

Su talento capturó la atención de grandes de la vanguardia mundial, colaborando activamente con el compositor minimalista estadounidense Philip Glass y el virtuoso Egberto Gismonti.

Hoy, Marlui sigue siendo un puente fundamental,  una activista que usa la música como herramienta política y un recordatorio de que la verdadera vanguardia siempre nace de las raíces más profundas.