Si pensás que la
música de Brasil es solo samba y bossa nova, te falta conocer a Marlui Miranda.
Nacida en Fortaleza en 1949, esta cantante, guitarrista y antropóloga es una de
las mentes más brillantes y disruptivas de la cultura latinoamericana,
encargada de conectar el pasado ancestral con el futuro del sonido.
Aunque se formó
en el ambiente urbano de Río de Janeiro estudiando arquitectura y guitarra
clásica, en los años 70 su brújula artística cambió de forma radical. Fascinada
por la riqueza de los pueblos originarios de la Amazonia, decidió internarse en
la selva. Convivió con comunidades como los Yanomami, aprendió sus lenguas y
tradiciones, para generar un
diálogo vivo. Marlui entendió que esos cantos sagrados y rítmicas complejas
encajaban perfectamente con el jazz, el minimalismo y la música experimental.
El Debut (1979), con su disco Olho d'Água se plantó en la escena mostrando una voz profunda, una guitarra impecable y una sensibilidad folclórica única. La Obra Cumbre (1995): En Ihu, Todos os Sons, adaptó cantos indígenas tradicionales usando arreglos modernos, percusiones potentes y la colaboración de monstruos como Gilberto Gil y Hermeto Pascoal. El resultado es un álbum místico, potente y futurista.
Su talento
capturó la atención de grandes de la vanguardia mundial, colaborando
activamente con el compositor minimalista estadounidense Philip Glass y el
virtuoso Egberto Gismonti.
Hoy, Marlui sigue
siendo un puente fundamental, una
activista que usa la música como herramienta política y un recordatorio de que
la verdadera vanguardia siempre nace de las raíces más profundas.







